“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”, C. Dickens
“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.”
Charles Dickens
Esta mañana, todos los diarios digitales de Recursos Humanos tenían la misma noticia en portada. El 42% de los jefes españoles han sido suspendidos por sus equipos.
La consultora Otto Walter ha puesto de manifiesto esta realidad al publicar un estudio en el que 4.312 trabajadores evaluaban a sus jefes. Exactamente 712 jefes de grandes y medianas empresas.
Las conclusiones no son muy esperanzadoras… Por ejemplo, el 69,7% de los encuestados no contratarían a su actual jefe si fuera el dueño de una empresa y necesitase a un directivo. Aunque el 66%, a su vez, afirma que sus jefes son competentes en sus funciones y que la existencia de un superior ayuda en el funcionamiento de su equipo.
El aspecto peor valorado por los trabajadores españoles ha sido el reconocimiento (o la falta del mismo), ya que el 43% de los encuestados afirman que en el último año no han recibido ningún reconocimiento por parte de sus jefes. El segundo aspecto peor valorado ha sido la “gestión de las emociones dentro del equipo”. El 40% afirma que sus jefes generan “estrés, presión negativa y agobio”. Y que el 44% no reconoce nunca sus errores o limitaciones.
En esta encuesta también se revela que sólo un tercio de los jefes “cambian fácilmente de opinión cuando se argumentan alternativas. Y que algo más de la mitad (55%) está abierto a las ideas de los demás en vez de imponer siempre la suya.

Personalmente he encontrado mucho más interesantes otras conclusiones derivadas de este estudio. No sólo fueron encuestados los trabajadores, también se analizaron las impresiones de los jefes con respecto a la nota que les iban a poner sus subordinados y sus opiniones con respecto a las mismas preguntas que se le hicieron a sus equipos.
Simplificando mucho, el resultado fue que el 59% de los jefes se “sobrevaluó” en su autoevaluación.

En cuanto a los responsables del estudio, Paro Muro, director del mismo, afirmó que “si bien afortunadamente es superior el conjunto de la cifra de jefes buenos y válidos, el colectivo de mandos sale claramente con nivel insuficiente, ya que bastan unos pocos jefes incorrectos en una empresa para que el nivel de dirección medio percibido sea deficiente. Unos pocos jefes equivocados bastan para generar malestar, perjudicar el clima y desmotivar a la mayoría”.
No hay duda de que “un 80% de profesionales válidos y un 20% de mediocres no es viable en ninguna organización, y muchos menos en estos casos. ¿Daría alguién por válido a un soldador que hiciera bien sólo un 80% de las soldaduras que realiza?, ¿y un arquitecto al que “sólo” se le cayeran un 10% de los edificios que construye?”
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